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Hace unos años, todo el mundo hablaba de un programa de radio nocturno donde la gente llamaba para dar su opinión de las cosas o simplemente para contar como se encontraba esa noche. El formato permitía a los que podían coger línea contar sus historias sin que nadie les juzgara ni interrogara. En una época en que todos estamos más conectados que nunca y donde se produce la dicotomía entre estar ‘en la red’ pero estar solos a la vez, aparece Clubhouse, un experimento que para los que se han dedicado a la radio o son oyentes de ella, lo califican como la evolución de los programas de participación del oyente.

Pero Clubhouse va más allá. Se ha convertido en un espacio en el cual poder interactuar con primeras espadas del mundo del marketing, la comunicación o cualquier disciplina, es posible y casi sin filtros. Existe el del moderador, sí, necesario y fundamental para que el debate fluya, pero la proximidad del formato ha provocado que no solo sea un espacio de comunicación, sino que vaya más allá hasta convertirse en un “hub” de encuentro entre el conocimiento, la experiencia y la curiosidad.

Clubhouse aparece en un momento de pocas reuniones, de pocas ferias, de pocas posibilidades de encontrarse físicamente y este aislamiento provoca que, a través de la red, seamos capaces de crear telarañas de contacto. Esto es Clubhouse que, sumado a su elitismo -porque solo se accede desde dispositivos IOS y con invitación previa- le da un atractivo especial. La comodidad de su uso, poder escuchar, como en la radio, mientras haces cualquier cosa, y la facilidad de interactuar la convierten en un formato revolucionario. Como revolucionaria está siendo su cotización, aunque aún no han encontrado la forma de sacarle el máximo partido comercial. Sea como fuere, para las marcas es un nuevo campo que recorrer ya que ofrece muchas posibilidades que habrá que encontrar a base de ensayo error. De momento, Facebook ya está estudiando crear un servicio parecido a Clubhouse. Twitter ya lo está probando con ‘Spaces’, pero… ¿sabrán seducir tanto?

La audiencia de Clubhouse crece día a día y algunos se preguntan si cuando pierda su carácter selectivo, perderá la magia. Cierto es que, por mi experiencia, las veces que he entrado en salas he encontrado gente muy seria con ganas de recibir y aportar. Poder expresar una opinión sin tener miedo a ser juzgado, aun estando equivocado, es un lujo en los tiempos que corren. Aprender y darte cuenta de que tus problemas son parecidos a los de los demás o que no vas tan desorientado en lo que piensas o aplicas es un auténtico bálsamo y sobre todo si lo escuchas de los que más saben.

A lo mejor, era necesario aislarnos en casa para alzar el vuelo con la imaginación y tomar vistas.